jueves, 24 de julio de 2008

ENFADO

Queridos cómplices:

No sé cómo empezar: estoy muy enfadada. No me gusta que se rían de mí y lo han hecho.
Después de dos días hablando con Gamma, estaba casi segura de que había conocido a alguien muy especial. Atrevido, sincero, algo erótico, travieso, simpático... Claro que no me fío de Internet, nunca lo he hecho pero... supongo que, cuando nos aburrimos, buscamos emociones dónde no las hay.
Esta tarde, después de compartir una bolsa de patatas con David (el ciber va a acabar con mi paciencia y mi silueta), volví a chatear con mi nuevo contacto.
Todo iba bien y, al fin, le convencí de que me pasase su foto. Tenía curiosidad; era posible que lo conociese (frecuentamos sitios parecidos) , puede que me hubiese cruzado un día, que fuese un desconocido... Esperé a que descargase el archivo (lo bueno de no robarle red a los vecinos es que no tardó nada) y abrí el documento.
¡No me lo podía creer! Parecía imposible... No podía ser... Aquel chico que salía en la foto, era David. Sí, mi compañero de trabajo (o mejor dicho, el de Fran). Ahí estaba, sonriendo a cámara, con esos ojazos verdes y sus rastas... Increíble.
Estaba claro de que alguien había robado su foto, algún conocido o un idiota que se dedica a pasearse por tuentis y fotolog. También podría ser que, por casualidad, nos hubiésemos encontrado en el chat. El chico nunca me había parecido tan profundo como Gamma pero ya se sabe que las apariencias engañan...
Me puse muy nerviosa. No sabía que hacer y, entonces, le miré.
¡Él me estaba mirando a mí! ¡Y se estaba riendo! Estaba claro que sabía que había hablado conmigo en todo momento. Y le he contado muchas cosas. Me sentí muy violenta y también muy enfadada. No me gusta que jueguen conmigo.
Así que, cómo estábamos a punto de cerrar, apagué el ordenador y me levanté. Uno de los chicos habituales me detuvo para decirme que le pasaba no se qué de un troyano.
- Díselo a David, que sabe de todo mucho. - dije en voz alta. El aludido me dijo algo, supongo que para detenerme. Pero a mí me había dado tiempo a coger mi bolso y largarme de allí. Él se encargaría de recoger todo.
Sé que mi actuación ha sido bastante infantil. No puedo decir nada a mi favor, sólo que me pudo la rabia y la vergüenza. Lo peor es que mañana me toca verle y, seguramente, escuchar un montón de tonterías. De momento, Fran me ha escrito un sms, diciéndome que su compañero le ha llamado, que está muy preocupado.
A veces, pienso que lo que no me pasa a mí no le pasa a nadie.

lunes, 21 de julio de 2008

CHATEANDO

Queridos cómplices:

Nunca había pensado que trabajar en un ciber pudiese ser tan aburrido. Tanto, que ni siquiera he tenido nada que escribir.
La culpabilidad ha ido desapareciendo y la monotonía provocada por atender a niños de entre diez y catorce años me han hecho plantearme que estoy perdiendo el tiempo.
Trabajo de cinco a dos de la mañana, a excepción de fines de semana que estamos abiertos hasta las tres y media.
Afortunadamente, a partir de las once de la noche los niños se marchan a sus casas y algún que otro mayor de edad se asoma por allí. Sin embargo, está suponiendo un grave problema para mi autoestima.
He probado con distintos escotes, minifalda, miraditas... ¿de qué están hechos esos chicos, de piedra? ¿O sólo se fijan en tí si sales en una página porno o te disfrazas de la princesa Leia? Al menos, David, el otro encargado, rebosa simpatía y, de vez en cuando, se acerca a darme algo de conversación.
David es muy mono, con pintas bastante hippies que no pegan en el lugar y también algo rarillo. Se divierte allí jugando en red y comiendo patatas fritas y chocolatinas que también vendemos. Lo suyo no es un trabajo, es un pasatiempo. Supongo que igual que para Fran (ya me puede agradecer el favor) que es tan "otaku" y tan amante del rol que sólo es uno más de esa fauna cibernética.
Este viernes, por eso de no perder la cabeza, después de haber leído seis libros en una semana, decidí entrar en un chat. Hacía años que no lo hacía pero, al final, me animé.
Dos horas y un kit kat después, había conocido a tres supuestos chicos de lo más interesantes. Uno más que el resto, puesto que sólo es un año más pequeño que yo y vivimos en la misma ciudad. Se hace llamar Gamma.
Llevamos dos días chateando, incluso nos hemos dado el correo. Él dice acabar de salir de una relación y habla de su necesidad de probar cosas nuevas. Yo, le he contado mi historia (de hecho, creo que ha leído este blog). Coincidimos en gustos, aficciones y fantasías. Es la típica persona con la que hablas un par de veces y parece que conoces de media vida.
Sé que es una tontería y que, seguramente, se trata de un cuarentón salido con poco trabajo en la oficina pero es entretenido y me gusta saber que cuando me conecto está ahí, esperando.
Ya me ha pedido en un par de ocasiones una foto... no voy a dársela... Creo que será mejor que me la pase él primero y si me interesa ya se verá...(soy bastante miedosa con eso de Internet y dar mi imagen a desconocidos) ¿Quién sabe? Quizás conozca su cara esta tarde...

lunes, 7 de julio de 2008

REMORDIMIENTOS

Queridos cómplices:

Me prometí que esto no pasaría pero ha ocurrido. He visto a Ángel y me ha podido la conciencia.
Por supuesto, no le he dicho nada a él ni pienso contárselo. Sin embargo, verlo tan frágil y tan delicado, preocupado por si me pasaba algo...
Preferiría que me hubiese pegado a que me abrazase contra sí y me preguntase que si todo estaba bien, que si le quería, que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por mi, que si necesitaba espacio me lo daría...
Sólo le aseguré que le quiero. No es mentira. Me siento un monstruo y, en cierto modo, no puedo dejar de pensar que lo soy. No es sólo que sea un poco zorra sino que el daño que puedo llegar a hacerle es inmenso.
Suena irónico pero quizás esté haciendo esto porque le amo. Necesito vivir pero no quiero perderle. Son dos cosas incompatibles. O tal vez no. Creo que estoy demostrando que, al menos en un comienzo, una doble vida no es tan difícil.
Sé que estoy segura de que lo que pasó el otro día no saldrá de aquel probador. Por mucho que Alberto (también conocido como el apuesto dependiente) intentase disimularlo, era evidente que, igual que yo, tenía algo que esconder. Por eso, estoy bastante tranquila.
La verdad es que no me siento culpable por lo que he hecho. Sólo quiero creer que, anímica y moralmente, puedo seguir con esta dualidad de mi persona. No puedo venirme abajo. Esto sólo ha sido una pequeña aventura de una noche pero no puedo dejar de pensar en lo bien que me sentí al día siguiente. Llena de energía, atractiva, en plena ebullición. Necesito una temporada seguir así... No sé si es bueno o malo... No lo sé...
En cuanto a mis planes de verano, se han solucionado. Finalmente, me pongo a trabajar allí este viernes. Fran, el hermano de Anabel, trabaja allí y necesita vacaciones. Lo sustituyo y de propina consigo 350 euros, que no me vienen nada mal.

jueves, 3 de julio de 2008

PRIMERA CITA (parte II)

Por supuesto, fuimos a su tienda.
Después de insistirle en que lo hiciésemos en el mostrador, me dejé convencer de que el probador era la opción más coherente.
- Estás loca- gimió él- ¿Quieres que me echen del trabajo?
Pero no paró ni su lengua ni sus manos. Cuando quise darme cuenta, ya me estaba corriendo, sujetándome a las cortinas del cambiador. Si tengo que ser sincera, mi dependiente no es nada espectacular en el extraño deporte del sexo pero la situación se encargó de todo lo demás.
No quedamos en volver a vernos; me parece mejor. Pero, antes de irme, me retuvo:
- Tengo una pregunta, ¿por qué no traías nada de lo que te compraste aquí?
Me reí en su cara. Siempre me ha gustado desconcertar.
- Si no, no te hubiera sorprendido.
- Estás muy loca. Y eso me pone mucho. - me quedé callada. No estoy dispuesta a segundas citas, al menos por ahora. - Ya sabes dónde estoy.
- Quizás cuando necesite lencería nueva.
Me fui de allí, no sin antes sonreirle y robar discretamente un tanga rojo. Un nuevo detalle se ha incorporado a mi segunda vida: voy a coleccionar un recuerdo de cada uno de mis amantes.